Pienso que el ser profesor es una gran experiencia y a la vez una gran responsabilidad ya que es estamos formando jóvenes que se encuentran en una etapa difícil de su vida y donde sus decisiones son vitales para su futuro. Ser parte de sus vidas es de gran significado para mí, porque como profesor de bachillerato me ha permitido compartir mis experiencias con jóvenes deseosos de aprender y que te exigen que te prepares, porque hoy día ya no se quedan callados, ya exigen mejor calidad en su educación y esto es parte de una nueva cultura que me agrada ser parte de ella.
Tengo muchos motivos de satisfacción en el desempeño de mi labor docente y a continuación menciono algunos: contribuir aunque sea de una pequeña parte en la formación de jóvenes para afrontar su futuro con éxito; ser reconocido por los jóvenes a los que les impartí alguna materia cuando asisto a bancos, empresas o escuelas y se acercan a saludarme; o cuando acuden a la escuela a saludarme y a compartir conmigo su alegría de haber terminado su carrera o que ya se titularon; o como me paso este fin de semestre con jóvenes que compartí con ellos la materia de contabilidad en tercer semestre y después no volví a impartirles clases, pero siempre me buscaron para asesorarlos en sus materias y para que los orientara en otras cuestiones, aun ahora que ya egresaron, comparten su alegría de haber sido aceptados en la universidad o tecnológico en el que presentaron examen y estos son pequeños detalles que te llenan de satisfacción porque te sientes parte de sus vidas y estas experiencias son únicas para mí y creo que si no fuera por mi labor docente jamás las viviría.
En el desempeño de mi labor docente nunca he pensado en motivos de insatisfacción, ya que busco que todas las situaciones a las que me enfrento diariamente me proporcionen una buena experiencia. A veces te enfrentas a jóvenes difíciles, pero yo los considero retos, que me dan la oportunidad de fortalecer mi vocación como docente. Sin embargo debo reconocer que me siento insatisfecho cuando me encuentro algún joven que no le gusta estudiar y que por más que lo motivo, no obtengo una respuesta favorable ya que no tiene interés en aprender y solamente acude a la escuela a perder el tiempo o porque sus padres lo obligar a asistir.
En resumen puedo afirmar que desempeñarme como docente y compartir con tantos jóvenes ha sido una experiencia muy gratificante y quiero comentarles que yo aprendo mucho de ellos, y que me contagio de su entusiasmo y ello me motiva a seguir preparándome continuamente.
Atentamente
Alfredo Rodríguez Ramírez
Tengo muchos motivos de satisfacción en el desempeño de mi labor docente y a continuación menciono algunos: contribuir aunque sea de una pequeña parte en la formación de jóvenes para afrontar su futuro con éxito; ser reconocido por los jóvenes a los que les impartí alguna materia cuando asisto a bancos, empresas o escuelas y se acercan a saludarme; o cuando acuden a la escuela a saludarme y a compartir conmigo su alegría de haber terminado su carrera o que ya se titularon; o como me paso este fin de semestre con jóvenes que compartí con ellos la materia de contabilidad en tercer semestre y después no volví a impartirles clases, pero siempre me buscaron para asesorarlos en sus materias y para que los orientara en otras cuestiones, aun ahora que ya egresaron, comparten su alegría de haber sido aceptados en la universidad o tecnológico en el que presentaron examen y estos son pequeños detalles que te llenan de satisfacción porque te sientes parte de sus vidas y estas experiencias son únicas para mí y creo que si no fuera por mi labor docente jamás las viviría.
En el desempeño de mi labor docente nunca he pensado en motivos de insatisfacción, ya que busco que todas las situaciones a las que me enfrento diariamente me proporcionen una buena experiencia. A veces te enfrentas a jóvenes difíciles, pero yo los considero retos, que me dan la oportunidad de fortalecer mi vocación como docente. Sin embargo debo reconocer que me siento insatisfecho cuando me encuentro algún joven que no le gusta estudiar y que por más que lo motivo, no obtengo una respuesta favorable ya que no tiene interés en aprender y solamente acude a la escuela a perder el tiempo o porque sus padres lo obligar a asistir.
En resumen puedo afirmar que desempeñarme como docente y compartir con tantos jóvenes ha sido una experiencia muy gratificante y quiero comentarles que yo aprendo mucho de ellos, y que me contagio de su entusiasmo y ello me motiva a seguir preparándome continuamente.
Atentamente
Alfredo Rodríguez Ramírez
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